19 de mayo de 2012
Europa, España y el acecho de las moscas
15 de mayo de 2012
La crónica costumbrista descubre la pólvora
7 de mayo de 2012
La libertad de prensa y el fin del mundo
29 de abril de 2012
De la utopía al mejor de los fracasos
16 de abril de 2012
Las ensoñaciones de un salmón

Por extraño que parezca, esos tales mercados son también personas que se ríen con sus hijos, duermen, se despiertan acompañados, se asean, aman a los animales y es probable que incluso alguno, también, se deleite con la música de Wagner. Esos mercados que se dedican a la compra y venta de bienes etéreos necesitan estar informados de los lugares más favorables donde invertir o revertirlo. Y para eso, para obtener la información, no leen ‘El Faro’. Pero tampoco acuden a El País o
Ir a contracorriente es parte del proceso biológico del salmón, como iba la crítica del Parlamento español ante las exigencias del límite deficitario impuesto por Alemania y su satelitazgo. En cambio, ahora no es solo España la que proclama clemencia al rigorismo germano. El jueves, The New York Times publicó un editorial en el que afeaba la política económica de la zona euro. Los recortes, venía a decir el diario, se podrían evitar “si la señora Merkel reconociera que el restablecimiento de la competitividad del sur de Europa requiere más inversión en las reforma y menos obsesión por una aritmética del déficit a corto plazo”.
Algunas personas que conforman los mercados también leen The New York Times, otro de los serios. El viernes, un día después de la publicación del editorial en el periódico neoyorquino (An Overdose of Pain in Spain), las bolsas europeas se dieron un batacazo al unísono. La prensa internacional no ha podido evadirse de esta realidad rampante, la que cumple escrupulosamente este cíclico vaivén causado por los intereses de la deuda vendida. Esta semana de amenazas de rescates y de advertencias de gobiernos tecnócratas estuvo culminada por el expresidente Felipe González, refiriéndose a las reformas, a la que comparó con una carrera de galgos con un reclamo tramposo. Más reformas, más exigencias; un bucle.
Los recintos se abarrotan cada vez que se anuncia una intervención de González. Con los años, la estampa del expresidente está ganando parecido con la de un senador romano, circunscripción Bética o Tingitana, dotado de una hercúlea malla encefálica. Al hombre le preguntan de todo y a él le encanta quedar como un salmón que dice lo que piensa, a contracorriente. La imagen que inspira ahora Felipe González recuerda a la de un jefe de Estado (un soñado Azaña redivivo). Su voz suele ser atendida cuando el ruido se generaliza. El otro día, tras un argumento sencillo, lo volvió a hacer: “Que no habrá rescate. Ya. Punto”. En apenas siete segundos dijo lo que querían oír todos los españoles que ven también al rey en
* Publicado en Diez Segundos, dominical de El Faro
18 de febrero de 2012
Marque una cruz en la casilla de la subversión
La catástrofe no deja de acompañar a quien tenga ojos para advertirla. Pasadas las penurias materiales del primer franquismo, Tàpies siguió observando el horror en las paredes, en las ventanas y en las puertas de las ciudades. Y las marcó a todas con cruces, con ocasionales letras y cifras que, multiplicadas, daban como resultado la suciedad de la calle. Cuerdas, trapos, polvo, cartón o cadenas. Y un trazo grueso a menudo salpicado. El arte de Tàpies se asemejaba al paisaje de de la urbe. Basura, dirían algunos. ‘El espíritu de la materia’ fue el título que escogió Le Monde en el obituario dedicado al artista catalán el pasado 9 de febrero.
Aprobada hace dos viernes, la reforma laboral se somete hoy al juicio de la calle. El decreto ley despierta sensaciones contrapuestas entre los observadores de la cosa pública: ‘basura’ de los unos frente al ‘espíritu de la materia’ de los otros. Como en la obra de Tápies, la ciudad emitirá hoy un veredicto del estado de la catástrofe social. Quienes se oponen a la medida creen que únicamente traerá más paro en una asíntota al infinito. Quienes la defienden admiten que 2012 será aún más ruinoso. Dada la situación de la crisis, sostienen los defensores, es necesaria la agresividad de las cuerdas, los trapos, el polvo, el cartón y las cadenas. Es la expresión más vanguardista del Boletín Oficial del Estado, el grafiti de la legislación.
La muerte de Tápies ha venido a coincidir con el centenario del nacimiento de Jackson Pollock, referente de aquel seminal expresionismo abstracto. Al contrario que el catalán, el artista estadounidense ejerció el exhibicionismo. Mientras Tàpies perseguía tener algo que transmitir –“si no puedo cambiar el mundo, al menos me gustaría cambiar la forma en la que el mundo lo mira”–, el americano tuvo querencia por una guisa de ‘agitprop’ megalómano.
Cuentan las crónicas que durante una fiesta en la casa de los Guggenheim, Pollock, en la cúspide de su celebridad, apareció borracho y desnudo como el tanino. Tras sortear a varios invitados, miembros todos de la ‘intelligentsia’ neoyorquina, se acercó a la chimenea y meó sobre el fuego hasta apagarlo. A algo parecido llaman hoy los sindicatos en la calle. El pulso de la movilización, sin huelgas generales, consiste en medir quién mea más lejos. El sindicalismo prevé un horizonte de injusticia, precariedad y subvención escasa. “Marque una cruz en la casilla de la subversión”.
14 de febrero de 2012
Garzón y el día en que el mundo se preguntó por qué
Cuando en 1998 el dictador Pinochet permaneció bajo arresto domiciliario en Londres, el mundo entero presenció el (re)nacimiento de un astro. Tras 30 años de meteórica carrera, “el juez Garzón ha perdido su estrella”, citaba el diario italiano Il Corriere della Sera en su edición del jueves. Un día antes, el magistrado de
Causa estupor entre la clase plumilla de fuera que el juez que se ha dedicado a perseguir los regímenes totalitarios haya sido acusado precisamente de llevar a cabo “prácticas propias de un régimen totalitario”. El franquismo y sus crímenes fue uno de ellos, investigación por la que ha sido también juzgado y de la que aún resta veredicto. Es esta causa, no tanto las otras dos, la que centra los comentarios en la prensa extranjera. Un día antes de la sentencia condenatoria, Le Monde publicó un extenso reportaje, ‘Les victimes du franquisme se succèdent à la barre pour défendre le juge Garzon’, en el que refería testimonios de varios familiares de las víctimas durante el juicio y daba voz a un miembro de
'Veredicto escalofriante en España' (A chilling verdict in Spain), tituló en un editorial el viernes The New York Times, en unas líneas en las que defendía con fervor al magistrado. Aparte de la condena, la preocupación del periódico neoyorquino se centra en saber “qué magistrados investigarán ahora causas políticamente sensibles”. Para concluir, en un ejercicio de insólita audacia periodística, los norteamericanos ponen en duda el sistema jurídico español: “La injusticia cometida sencillamente demuestra que España todavía necesita ayuda para mantener una judicatura no temerosa e independiente”.
La condena al juez Garzón ha intensificado la maquinaria informativa en España. El caudal de informaciones, reacciones, análisis, hagiografías, críticas y consignas ha debido marcar picos históricos en el sismógrafo social, lo que habla del historial del personaje, de la tendencia al ruido en los medios y del vértigo entrópico en las redes sociales. Los conformes con la sentencia empuñan el riguroso cumplimiento de la ley. Los disconformes blanden más allá de los argumentos jurídicos. Muchos se plantean una pregunta que aún cuelga en suspense: ¿Ha sido el juez objeto de persecución? ¿Por qué ahora cuando, sostienen los expertos, Garzón siempre se caracterizó por instruir en los límites de la ley? Cabría preguntarse pues, ¿cuánto de arbitraria es
11 de diciembre de 2011
Fátima y la definición de la crisis

En cerca de tres meses ha acumulado 891 definiciones. De ‘aguja’ dice que todavía no tiene una ficha, pero sí de ‘calcetín’: a saber, prenda de hilo o de lana que sirve para proteger y abrigar el pie y parte de la pierna. “A María Moliner la conocí gracias a un diccionario que había en el museo. Me gustó mucho la idea de hacer un diccionario así”. Fátima ha estado trabajando como asistenta de documentación en el Archivo Intermedio Militar, pero terminó ya el contrato del Plan de Empleo. Ahora se dedica a su propia empresa: definir la variedad del árabe de esta zona norteafricana, como hizo durante 15 años María Moliner con el castellano.
Hoy es el día de
Fátima reconoce que le queda mucho. Un mundo. En un cajón tiene las palabras definidas y en otro, las pendientes. “En ese otro tengo las dudosas”, entre otras, algunas que ha oído últimamente con frecuencia: ‘crisis’, ‘austeridad’ o ‘cumbre’. De la previa del pasado Consejo Europeo escribió Gilles Tremlett en The Guardian: “Puede que queden cuatro días para salvar el euro y dos de ellos son vacaciones en España. Mientras, en Bruselas, alguien define el futuro del sur de Europa”.
Aunque ya tenía la ficha de ‘futuro’, Fátima prefiere añadirla a la lista de palabras para revisar y alega que los significados también cambian con el tiempo. En los años de
* Publicado en el 10 segundos, suplemento dominical de El Faro de Ceuta
4 de diciembre de 2011
Bruegel y un invierno desde la altura

Al hablar de España, los medios internacionales no tratan últimamente más que índices, bonos, deudas, primas y riesgo, asuntos que no deben parar de deprimir a las tribus de lectores mundiales. La buena noticia no es noticia, presume el tópico periodístico. Si la economía es una cuestión de confianza y de optimismo, España practica resueltamente la antieconomía.
Cada vez se imprimen más reportajes de desastres naturales con
Las matemáticas son la economía de la pintura. Un eje de ordenadas y uno de abscisas. Da Vinci fue la geometría y Bruegel, antigeometría. El uno persiguió la línea y al otro la persiguió oblicua. Bruegel el Viejo pintaba desde arriba y eso le permitía divisar paisajes y adivinar aglomeraciones, convirtiéndose en un pionero de los dos géneros. El punto de vista del pintor holandés, dicen los estudiosos, estaba en el aire, flotando, a saltos, como un gorrión.
Claro que desde el aire se pueden ver muchas cosas y eso es lo que le pasa a la pintura de Bruegel: pasan muchas cosas en sus cuadros. En realidad, pasa todo, como pasa en España en algunos huecos de la prensa foránea. The New York Times y Il Corriere della Sera han publicado sendos reportajes en los que se hablaba de la última polémica sobre Franco, cuyos restos han sido conminados a cambiar su ubicación del Valle de los Caídos. España, vista desde el aire, a saltos, es el paisaje de una aglomeración antigeométrica, oblicua, enterrada en el fango, escupiéndose a sí misma creyéndose que es a la otra.
Nadie sabe con exactitud dónde nació Bruegel. Tampoco habló demasiado durante la vida. Al menos no apenas registros. El hombre se limitó a entrever desde la altura y ver pasar los paisajes, que es como se medían antiguamente las estaciones y el tiempo. Los silencios de Rajoy ya se han hecho mundialmente conocidos, pesados como el paso de las estaciones. Tiempo ha tenido para haber pensado un hola, qué tal, empezamos por aquí y luego allí, por si no sale. Había prisas, decían. Y algo habrá que ir haciendo. Así lo demanda el ciudadano, la prensa y hasta los mercados.
28 de noviembre de 2011
La decadencia de Europa pierde elegancia

“A quien realmente necesitaría España es a Margaret Thatcher”. De nada han servido los conjuros de la prensa británica: la población votante eligió a Angela Merkel, ganando así Rajoy su mayoría absoluta. La transmigración de las figuras, aseguran los expertos, es cuestión de afinidad ideológica. Pero, aunque lo intente, el próximo presidente del Gobierno nunca podrá ser Thatcher. Principalmente, porque la canciller alemana calza tres números más que la ‘mano de hierro’ y porque todavía no son años de plomo ni de sindicalismo sulfúrico.
Como es habitual, pintan bastos desde la prensa vecina. El periódico británico The Observer publicó el domingo de las elecciones un reportaje que retrataba la población gaditana de Benalup, “la de mayor desempleo en España”. El cuadro del pueblo gaditano es redondo como un soneto: “El parque automovilístico es de Audis y BMW, hay cientos de viviendas sin vender y Cáritas multiplica los panes y la pena”. La tabla de la salvación, dicta el dogma, está en
Durante la semana, las elecciones españolas no han llegado a seducir a la prensa internacional como sí lo ha hecho
No es tiempo para la lírica, sostienen algunos a quienes nadie se molesta ya en contradecir. Por no levantar la voz no lo hacen ni los mayores. The Times los señaló el viernes como los posibles sostenedores del futuro crecimiento español. “Para rescatar la economía, en Italia han confiado en Supermario; en España confían en las superabuelas”, publicó el periódico británico. Mientras papá y mamá ocupan la jornada en el trabajo o en buscarlo, los abuelos cuidan a los nietos, sin opción al pataleo y “aunque a algunos les cueste la salud”.
Justo en el instante en que la naturaleza sugiere descanso, el abuelo carga con una responsabilidad añadida a la de recibir el paso del tiempo. Escasa elegancia la de esta reciente decadencia en la que los ancianos se ven obligados a decir como aquel soldado de ‘La chaqueta metálica’: “El mundo es una basura, pero estamos vivos”. Menos mal que los nietos no dicen todavía nada.
· Publicado en 10 segundos, suplemento dominical de El Faro de Ceuta
20 de noviembre de 2011
La generación perdida frente a las urnas
Quien encontrará por fin su paraíso será Mariano Rajoy. El recuento de los votos de esta noche no ha necesitado ningún tipo de carta o explicación. “La crisis de la deuda está engullendo a los primeros ministros de los países de la zona euro. En España, la oposición optó hace tiempo por dejar que la fruta cayera sola”, podía leerse el jueves en ‘The Times’. “Siempre que Bruselas no exija un gobierno de tecnócratas, como en Grecia o Italia”, apostillaba el diario británico. Del equipo de gobierno del candidato popular los hay que especulan con la posibilidad de uno de concentración. Todo el mundo ha podido leerlo en la crónica económica de la semana: se encendió la alarma y la situación reclama una acción inmediata.
La llamada generación perdida no sabe de urgencias. Por eso pasan las horas muertas en las plazas de los pueblos ofreciendo a los turistas británicos un escenario costumbrista de cartón piedra. Ese fue el mismo escenario que describieron varios escritores norteamericanos en el periodo de entreguerras. “Ustedes son la generación perdida”, le espetó la mecenas Gertrude Stein a Hemingway, dirigiéndose a él y a los Faulkner, Pound o F. S. Fitzgerald del momento. Desde aquel bautizo de Stein, una millonaria que nunca tuvo otra cosa mejor que hacer, Estados Unidos sigue buscando la gran novela americana.
De la versión nacional de generación perdida puede esperarse uno cualquier cosa, que es lo que ocurre cuando no hay que soñar, creer o perder. Quién sabe si alguno acabe retratando a un millonario actual que sirva de mecenas, como hizo Picasso con Gertrude Stein en el vaporoso París de entonces. Y si unos buscan la gran novela americana, en España anda tratándose de encontrar al gran millonario español. Y al gran político. Pero ninguno se ha registrado como cabezas de lista en las elecciones.
Gertrude Stein ha devenido en icono de aquellos tiempos de magna crisis y frenesí. Picasso le pintó un célebre retrato al que le siguió también una célebre anécdota: “Pablo, yo no me parezco en nada a la mujer del cuadro”, le dijo la millonaria. “Tranquila”, le contestó el pintor malagueño, “ya te parecerás”. Mientras permanecen en casa, o dan color a las plazas de los pueblos, ajenos a las elecciones de hoy, la generación perdida española, a falta de mecenas, pinta ya sin disimulo el retrato de un país. “Pero España no se parece a eso”, levantará alguno la voz.
13 de noviembre de 2011
Lección de economía en dos y una noches (mal contadas)

6 de noviembre de 2011
El referendo, ese clásico capricho

Dicen los entendidos que clásico es todo aquello que deviene universal en el tiempo y en el espacio. Para el mundo entero, el Quijote es el gran clásico español. Don Juan es otro personaje que despierta interés en todo el planeta y lo hace desde hace mucho más tiempo que Nadal, Ferran Adrià o Camarón, tres personas populares sin la categoría aún de personajes. Hay un clásico español, sin embargo, que aúna al mismo tiempo persona y personaje: Francisco de Goya.
Ni el pintor zaragozano ha dejado de estar de moda ni lo ha hecho su obra. El periódico estadounidense ‘The New York Times’ publicó el domingo pasado una reseña sobre ‘Los caprichos’, una serie de aguafuertes satíricos del autor español expuesta en Roslyn Harbor, Nueva York. “Una de las ventajas de la historia del arte es que proporciona un sentido de la perspectiva. Si crees que la situación está mal con la crisis financiera, las guerras y los desastres naturales –escribía Martha Schwendener en el rotativo neoyorquino–, mire
Las visiones de Goya han servido de símil y de inspiración desde que fueron públicas. Ahora es un clásico, como lo son los desastres naturales, las guerras o las crisis financieras. O como ha sido el capítulo de Grecia durante la semana que hoy termina, suceso que algunos no saben todavía si definirlo como crisis, desastre o directamente guerra. Las publicaciones internacionales han tratado largamente el particular griego durante los últimos días: la repentina convocatoria y desconvocatoria de un referendo que habría decidido aceptar o rechazar el gobierno ‘extranjero’ de finanzas.
Son unos asuntos caprichosos los referendos. La lámina 43 de ‘Los caprichos’ de Goya es su ‘Sueño 1º’, más conocido por su otro nombre, ‘El sueño de la razón produce monstruos’, guiño del artista a los acontecimientos históricos que lo rodearon y cuyos espíritus perviven en una especie de ‘zeitgeist’ contemporáneo. En Francia, en los tiempos de aquel grabado, la revolución había sido un lobo para la revolución, en nombre, claro, de la diosa Razón. En aquella España, los ilustrados se iban haciendo con el poder y Goya, convencido espíritu ilustrado hasta reciente, se había caído del caballo en un charco de sordera, locura y oscuridad. Lo llamarían Romanticismo más tarde.
Al Romanticismo, sostienen los teóricos de la cosa, le había precedido el Neoclasicismo, periodo en que
* Publicado en el suplemento dominical de El Faro de Ceuta
10 de octubre de 2011
¿Sueñan los Poceros con ciudades vacías?
En España sobran casas y falta gente. Cada vez más. Las verdades del barquero son las maldades del Pocero, ese constructor que un año antes de lo de la crisis manifestó que tenía “en la cabeza hacer una ciudad de un millón de viviendas”. El tal Francisco Hernando, Paco el Pocero, símbolo de ese magno timo conocido como ‘burbuja inmobilia’, hizo una fortuna a base de ladrillo. Uno tras otro. Y ahora falta gente. Y seguirá faltando. Medio millón menos en los próximos diez años, según el pronóstico del Instituto Nacional de Estadística (INE) para la población española en 2020.
El tal Pocero es un hombre de imaginación. Tenía el hombre en la cabeza construir un millón de viviendas, así lo soñó en una entrevista en 2007, y a España se le irá medio millón de personas en diez años. Esa escena de barrios estrenados y casi vacíos se verá más a menudo en un futuro cercano a poco que las previsiones del instituto público de estadística estén en lo cierto. “Los vecinos de Seseña se levantan y se acuestan sin luz en las farolas”, narra el ‘Washington Post’ al describir “la desolación de uno de esos pueblos fantasmas españoles resultado de la nebulosa de la construcción”.
La pérdida de población, con todo, no vaciará solo las casas sino los aeropuertos, las vías de tren y las autopistas. La fantasía del Pocero se ha revelado tan caprichosa como para que el periódico británico ‘The Guardian’ publicara el pasado miércoles un reportaje sobre las novedosas oportunidades de sol en España. “El aeropuerto de Castellón, inaugurado en marzo, ha pospuesto a abril de 2012 la recepción de su primer vuelo comercial”. Y añade el rotativo inglés: “La estación del AVE de Guadalajara recientemente puesta en marcha tiene un flujo de 60 viajeros diarios”. Sol español, gestión a la española.
Que España pierda habitantes, algo que ocurrió por última vez en el lustro de
Para imaginación, la de los candidatos a las elecciones. Los legisladores sí que son cabezas. Porque mientras los políticos se aferran a las verdades del barquero y a las mentiras de Malthus, el crecimiento vegetativo enrojece números y previsiones de crecimiento. Pero no hay partido político principal, en cambio, que se declare hereje de la lógica del negocio de la construcción. el diputado Arias Cañete aseguró recientemente que tendrán que licitarse entre 150.000 y 250.000 viviendas al año. A ese ritmo, en 2020 habrá más del millón de casas vacías y medio millón de habitantes menos. La única solución, la propuesta escondida de los candidatos, la amnistía general. Así habrá menos casas vacías. Y las ciudades serán más bulliciosas que fantasmas.
* Publicado en el suplemento dominical de El Faro de Ceuta
3 de octubre de 2011
Toros, fútbol y panderetas (versión redux)
La historia de la copia, de la falsificación, es la propia historia del género humano, sostienen algunos expertos en la materia. El fenómeno cultural, dicen, se fundamenta en la reproducción de la realidad heredada. Otra copia que añadir a la repetición de la repetición de la repetición en que consiste la historia. Los matices acaban siendo los restos con los que malviven los microhistoriadores: forzados de la ruta, héroes del asfalto del archivo. La historia gruesa, la realidad copiada e institucionalizada, pertenece a los medios de comunicación de masas, como es natural.
Para explicar la realidad de España, los corresponsales extranjeros recurren a veces a copiar y reproducir una realidad que a muchos podría parecer fuera de lugar. Lo de toros, fútbol y pandereta huele a viejo. De los toros lleva hablando la prensa inglesa desde el verano. El filón es ahora ‘Ratón’, el astado “asesino”, el toro que suma una cuenta de tres corneados hasta la muerte. El morbo puede con los ingleses. El periódico ‘The Times’ aprovecha la ocasión para hacer una elegía al animal –al parecer, cuenta Graham Kelly, tiene una entrada en Wikipedia y más de 2.000 amigos en facebook- y termina hablando de la mitología que encierra la tauromaquia –una cosa de la sangre mediterránea, viene a decir-.
La historia la cuentan quienes la imaginan. Es la trascripción de una realidad recordada. Otra copia, memoria falsificada. Cabría el símil de un cuadro de Magritte pintado por un falsificador que supera en técnica al autor, aunque falte a la verdad institucionalizada. Lo narra Orson Welles en su película ‘F for Fake’, en que cuenta la historia de un biógrafo que no lo es realmente. El falsificador de Magritte, que quizá tampoco lo sea, es el objeto biografiado en ese seminal ejercicio de no ficción. La otra probable falsificación es la reproducción norteamericana de nuestra siguiente insignia cultural: el fútbol.
El ‘USA Today’ publicó el miércoles un reportaje en el que hablaba del claroscuro del fútbol español: la supremacía del Barcelona y del Real Madrid y la ruina, prácticamente, de los cuarenta clubes restantes. El rotativo estadounidense, que fue el primero del mundo en publicar fotos en color –por esa obsesión de aparentar que la copia no lo es tanto-, compara la situación del fútbol español con las crecientes desigualdades sociales en los EEUU. “La respuesta a si puede existir una liga de dos equipos es fácil: no”, dice el rotativo. “¿Y una sociedad?”, se pregunta el autor. “Si solo pueden ganar los que están arriba, ¿qué sentido tiene jugar?”
Claro que la prensa internacional no habla solamente de toros y de fútbol. La economía española es la pandereta actual de los anglosajones en la reproducción de
* Publicado en el dominical de El Faro de Ceuta
25 de septiembre de 2011
La mentira piadosa y la media verdad
Decir que la mentira es ausencia de verdad sería tan poco cierto como defender que el silencio es ausencia de sonido. Mentiras las hay de muchos tipos. Solo las medias verdades llegan a citarse tanto como las mentiras piadosas. También hay mentiras paternalistas, mentiras desleales y mentiras cochinas. Hay bellas mentiras, mentiras impostoras, edificantes y traviesas. Y están los embustes. Y las mentiras desalmadas, que son las ausentes de sonido.
En España, la mentira acepta tantos adjetivos como la nieve en Groenlandia. ‘The New York Times’, por su parte, le niega calificativos a una historia titulada “El lío de la banca española”, donde José María Roldán, director general del Banco de España, es protagonista tras el análisis vertido a los medios sobre el estado de la banca nacional. Sí. Los bancos. La banca. La crisis. La coyuntura. Y la crisis económica que acabará siendo un género periodístico en sí misma.
Las páginas del ‘The New York Times’ han desvelado una mentira sostenida por el dirigente del Banco de España y luego, meses después, la comisión de una verdad inapropiada. En febrero Roldán dijo que los precios de las viviendas repuntarían más pronto que tarde. Esta semana, lleno de realidad, el director del Banco de España se desahogó voceando que la banca española está nutriéndose de crédito indeseable, un hecho considerado de insólito por el rotativo estadounidense. ¿Qué tipo de mentira fue la de aquel febrero? ¿Y es solo ingenuidad esto último?
A la nueva izquierda francesa del siglo XXI le queda de divina lo que a la mentira le resta de verdad. Lo del socialismo galo no aparenta jacobinismo de campaña electoral. “Para intentar poner remedio a los problemas actuales, Arnaud Montebourg preconizó una desmundialización y un proteccionismo asumido”, decía la nota de la agencia de prensa francesa. Para el socialista aspirante a candidato Montebourg, todo esto de
* Publicado en el dominical de El Faro de Ceuta
11 de septiembre de 2011
Suicidio y censura, libertad y mito
22 de abril de 2011
Fundidos (34): Barça-Madrid, fiel reflejo de España
9 de abril de 2011
Fundidos (33): Los fantasmas económicos
Consumado los rescates a Grecia, Irlanda y Portugal, queda solo España frente a sus fantasmas económicos. España, sin embargo, está empeñado en demostrar que no hay razones para estar considerada país PIGS –Portugal, Ireland, Greece, Spain-. Las predicciones de los analistas han sido pésimas. Pero son esos mismos expertos, los mismos medios de comunicación, quienes aseguran ahora que España no es Portugal, que España no es Irlanda. Ni que tampoco es Grecia.
La reciente caída de Portugal está generando en la prensa una nueva oleada de comentarios. ¿Será España el próximo? Sin unanimidad, los expertos apuestan por que España no necesitará acudir al fondo de ayuda europeo. Eso sí, siempre que el Gobierno siga obedeciendo el dictado de los mercados, quienes, se asegura, están observando de cerca las evoluciones de la economía española y sus reformas.
Eleonora Gailisha ha publicado en la agencia de noticias ENP un sesudo análisis comparativo acerca del comportamiento de las economías de Alemania, Francia y España en la última década. Los resultados están resumidos en una serie de preguntas y respuestas finales, detalladas a continuación. Las conclusiones de esta economista pueden servir de breviario sobre el sentir extranjero respecto a la economía española.
Respuesta: Sí.
P: ¿Es necesario que se produzca una devaluación interna?
R: Sí.
P: ¿Se podrá llevar a cabo esa devaluación y en unos términos adecuados?
R: Se llevará a cabo, pero tengo para mí que no se producirá en una cantidad suficiente.
P: ¿Tendrá un problema en el pago de su deuda soberana durante los próximos cinco años?
R: Es poco probable.
P: ¿Pueden los problemas de España provocar una espiral de problemas económicos en
R: No hay ninguna probabilidad de que eso ocurra.



